domingo 5 de abril de 2009

"No me miren", relato pulp antologado por la AEFCFT

En el Museo de Bellas Artes una vez encontré algo que me rodeó y me golpeó: una sala cuyas paredes estaban recubiertas de ojos impresos, de diferentes colores. Y yo estaba adentro. La obra (googleo hoy) es de la artista Bernardita Vattier y me impactó tanto porque fue la concreción material del espíritu de un relato corto que había escrito y terminado hacía no mucho tiempo: el temor a los ojos, la famosa cita de la noche como un monstruo hecho de ojos.

Se ha escrito demasiado sobre los ojos y la mirada, tanto que mi verso favorito al respecto es ese de Lihn que dice "no hay nada que ver en la mirada". Como si no fuera suficiente todo lo que se ha dicho, me propuse hacer un aporte al tema y crear mi propia historia asimoviana de detectives y ciencia ficción orgánica. El resultado, como tantas cosas de esos días, es fallido y algo infantil, para nombrar sus defectos, pero tiene cierto gustito pulp que quizás no hubiera logrado si me lo hubiera propuesto. O sea, como lo hice en serio y salió mal, es kitsch auténtico.

Como sea, éste es el cuarto cuento que he publicado, y su breve itinerario es así: el escritor argentino Sergio Gaut Vel Hartman me solicitó publicarlo en el e-zine Axxón, y yo acepté honrado: su título fue "No me miren". Tiempo después dio otro salto: la gente de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, a.k.a. AEFCFT, decidió antologar el cuento en el libro "Fabricantes de sueños 2006", una edición anual que recopilaba los mejores relatos de los tres géneros publicados en español, tanto en medios impresos como digitales.

Por esas curiosidades y corrientes marinas del Océano Atlántico, sólo hace muy poco tuve el libro en mis manos (gracias, Gabriella Campbell!), y debo decir que estoy muy agradecido de la AEFCT y de la Asociación TerBi (que fue el grupo encargado de la selección de textos para ese año en particular). También es un honor extraño compartir la solapa con los nombres de gente con tanta historia como Elia Barceló y Gaut Vel Hartman.


La portada del libro me encanta: es pulp, anacrónica, brillante y anaranjada. Los cuentos (al igual que el mío) hablan de un futuro ya muy antiguo, y como le gusta decir a mi amigo Carlos Gaona, actualmente no hay nada más viejo que el futuro. Creo que la dicotomía viejo/nuevo es un velo que oculta la forma verdadera del tiempo: espejos donde lo eterno se toma de la mano con lo efímero y lo efímero con lo circular. Creo también (mientras releo el cuento y me pregunto en qué diablos estaba pensando cuando ponía este cliché, este otro personaje acartonado, este diálogo de opereta cincuentera), que no puedo dejar atrás de este texto su profusión de ojos, esos objetos que nos obsesionan como desde dentro y fuera de la realidad. Es decir, están en el mundo, pero también están fuera del mundo, observándolo todo. Miran y son mirados en la misma idea y vuelta, son objetos y sujetos del deseo, y mil espejos más.

Podría decir mucho más, pero mejor me detengo y me pongo a imaginar algo mucho más sencillo, una historia de detectives en cuartos cerrados. Eso hice el 2005, y si alguien quiere leer el relato, acá está: "No me miren" en Axxón: un cuento de detectives sobre la razón y la timidez.

1 comentarios:

A las 12 de abril de 2009 05:07 PM , Blogger FiNCHeR ha dicho...

Gran cuento, viejo. La prosa y los diálogos me parecieron muy elegantes y con un aire muy clásico, solemne o como quiera llamérsele. Y sí, bastante pulp.

Como dato anecdótico, te cuento que los "temas favoritos" de tu biografía me recordaron al instante la filmografía de David Cronenberg. Bravo por eso.

¡saludos!

 

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