lunes 7 de abril de 2008

"Los dos soles del ocaso", quinto relato publicado

Hay gente que sueña con el principio, hay gente que sueña con el fin. Yo soy de los que sueñan con un mismo evento que podría parecer el fin, pero que si lo miramos bien (si lo interpretamos bien) es en realidad un principio. Pero no un principio para nosotros: la muerte nuestra es el nacimiento de otra persona, otra que quizás ocupe nuestro mismo cuerpo y nuestro mismo rostro. No la voz. La voz siempre es diferente.

Todas estas ideash locash ashí para decir que transformé una de mis visiones (conversaciones, o voladas, o preguntas) en un relato profético sobre alguno de nuestros posibles finales. Dios aparece ahí. Dios y su amor, su fervoroso amor, su aplastante amor. Mis amigos saben que soy agnóstico. Algunos de ellos saben que he rezado un par de veces. Hear the softly spoken magic spells, cantaba dulcemente Dave Gilmour en The Dark Side of the Moon.

Las palabras mágicas no salieron muy mágicas, hay que decirlo. O sea, es un cuento fallido, dañado por la cursilería y la indecisión. De todas maneras le gustó al indulgente Luis Saavedra, mi primer editor en la vida, quien lo incluyó, bajo el pinkfloydiano título "Los dos soles del ocaso" en la selección de cuentos chilenos de ciencia ficción que se transformó en un número especial del e-zine Alfa Eridiani, concretamente el Erídano 16 (pdf). Sería el quinto relato publicado en la vida. Si alguien desea leerlo tendrá mi gratitud por alimentar mi vanidad y mi maltratado ego, lo que puede no ser tan malo como parece. Ojalá les guste.

p.s.: El especial incluye relatos de Jorge Baradit, Sergio Amira y Carlos Gaona entre muchos otros.