domingo 16 de noviembre de 2008

La nostalgia no es la respuesta

Conversábamos ayer con Miguel Ángel Ferrada, la cabeza detrás del proyecto de recuperación de "El Siniestro Doctor Mortis", a propósito de las pajas de la izquierda, de los poetas, de los licenciados en literatura que se leen entre ellos, de la presencia de Ismael Serrano en el concierto de los cien años de Allende. Mi punto: Serrano es una especie de Arjona de la whizquierda, pero su pecado principal no es su cursilería ni su poco talento, sino esa especie de nostalgia sensiblera que hoy hace furor entre los huérfanos de las antiguas luchas de la izquierda.

Acá hay que entrar a delimitar cosas. El pasado no está muerto, de hecho ni siquiera está pasado (eso lo dijo Faulkner, creo). La primera noche de esta celebración sobre Allende me tocó a ver a la talentosa hip hopera Anita Tijoux cantando una versión muy especial de El Gavilán, de Violeta Parra. Violeta Parra está siendo revitalizada no por una adoración al pasado que se fue y que era tan lindo y que no podemos tener de nuevo. Está siendo recuperada porque su obra es furiosamente vigente, su desgarro rabioso es el nuestro y sus ganas de cantarle a la belleza del mundo incluso en medio de su dolor son nuestra estrella. No pasa eso con Serrano, cuyas lyrics se masturban con el recuerdo de formas, estilos de ropa, gestos de la antigua izquierda, ésa que no pasó de moda sino que fue asesinada con balas reales, ésa cuyas propuestas y críticas, aún vigentes, otras personas están llamadas a replantear en la urgencia de estos días.

Con Mortis, de Ferrada, ocurre lo mismo. En algún momento estos artistas inquietos asiduos al género gótica bucean en la historia, buscándose a sí mismos, viendo qué hay más allá de los vampiros y de Lovecraft, y encuentran en la historia nacional a un desquiciado autor de radioteatros e historietas que tuvo grandes audiencias con sus cuentos de terror y una voz retumbante que era tan cliché que debía portar algo nuevo. Esto es terror, esto es Chile, un país donde no somos huérfanos sino que tenemos precursores. El grupo de Ferrada comenzó desde entonces a republicar los comics del Siniestro Dr. Mortis, creador originalmente por Juan Marino.

¿No es una contradicción encontrar esta figura del pasado y volcarse sobre ella? Podría ser, en muchos casos lo es, para muchos licenciados en literatura que se vuelcan a sobrevivir utilizando fondos de cultura para republicar facsímiles que nadie leerá sobre figuras quizás justamente olvidadas, sí. Probablemente soy muy severo, pero como creador siento que se pierde mortalmente el tiempo haciendo eso. Habla Ferrada: "Yo nunca leí Dr. Mortis cuando niño, sino que lo encontré en la adultez, así que esto no es un ejercicio de recuperación nostálgica de la infancia perdida e idealizada". El grupo así lo entendió, y junto a Carlos Reyes crearon una serie de iniciativas que apuntan hacia los dos lados: la re-edición de los capítulos originales del cómic del Dr. Mortis, y la creación de un magnífico comic nuevo llamado In Absentia Mortis, distribuido en red y llevado a cabo con muchos guionistas y dibujantes que dan su versión posmoderna y conspiranoica de la entidad Mortis.

Así, llegamos a una efigie del pasado que no nos hunde en el polvo, sino que abre caminos nuevos donde transitar. Recuperamos la parte del pasado que no es pasado, que está vigente (furiosamente vigente), que nos despierta como un niño venido desde el futuro. Que nos permite crear. Porque (y esto ya es algo que no sabré defender en este post) la única manera de estar en el mundo es inventando, creando una mirada nueva. Esta ética de la estética, este deber de libertad que tenemos para poder sentir que no estamos yendo al olvido, es lo que nos permite llamarnos artistas sin sonrojarnos, sin sentirnos una raza especial sobre el mundo, sin sufrir. Pero todo eso es tema de otro post.

[Lo importante: Mortis está en www.mortis.cl. Recomiendo también una columna de Álvaro Bisama sobre Mortis. Y el actualísimo In Absentia Mortis, cuya segunda temporada acaba de terminar, está en papel y en formato webcomic. Enjoy.]