domingo 26 de octubre de 2008

Ideas sueltas tras grabación con Ana, Baradit, RP y Bárbara

El escenario es la tranquilísima comuna de Ñuñoa a pleno sol un sábado a mediodía, los actores son mi amiga Ana Rodríguez y mi amigo Jorge Baradit que están corriendo como locos detrás de la cámara de Raúl Pinto y el auto de Bárbara Cano. Época actual, pero todos estamos imaginando que es 1976, año donde transcurre “Synco”, la novela que Baradit va a lanzar en un par de semanas y de la que se ha hablado más que bastante en la prensa nacional.

No es el 1976 oficial el que estamos recreando, por supuesto, sino un 1976 alternativo, socialista, cibernético, stereopunk. Un 1976 donde el horror de la dictadura ha sido cambiado por un horror más metafísico. Y donde todo es tan absurdo que parece un sueño del que nadie quiere despertar.

Es un libro destinado a best seller donde los personajes tienen el mismo nombre de personajes históricos, varios de ellos todavía vivos: Altamirano, Pinochet, el cada vez más poderoso senador Fernando Flores. Baradit lo escribió en su edificio que está a unas dos cuadras de acá, mientras oía el llanto de su hijo Gabrielito y paseaba entre los dibujos de la Ángela González, su esposa. Viéndolo correr disfrazado bajo el sol me pregunto, como siempre, de donde saca energía este tipo.

-Había otros escritores con años de carrera firmando cerca de mí, cuando salió Ygdrasil –me contó Baradit al lanzar su primera novela-. Y los tipos miraban casi con cara de asco la silla, lateados a priori de firmarle copias a personas que querían leer lo que ellos habían escrito. Tenían esa mentalidad hueona de no jugársela por lo que hacían, de intentar creer que no importaba, de no comprarse el cuento. Yo andaba con poleras de mi novela ese día y me daba lo mismo.

De eso hace tres años. En este tiempo Baradit ha sido reeditado en España, ha avanzado en la escritura de “Atacama”, la prometida precuela de Ygdrasil, y se desvió para volver a remezclar toda la cazuela que tiene en su cabeza en un libro que no podrá sino obligar a parte de la inteligentzia cultural chilena a mirar de frente un espejo. En un país donde el miedo y la soledad nos tienen escribiendo sobre nuestros paisajes interiores y filmando nuestras habitaciones vacías, los delirios multiculturales y artísticamente incorrectos de Baradit han golpeado e inspirado a pendejos afines a esta época, extrañado y apenas rozado a perros demasiado viejos para los trucos nuevos, y sorprendido a unos pocos con el ejemplo de que reciclando y copypasteando es como se pueden crear cosas nuevas.

Así que acá estamos, disfrutando de una pausa en el estacionamiento donde Raúl enfoca con su ojo de exactitud y sensibilidad milimétrica a Ana (que a estas alturas tiene una máscara de metal en la cabeza). Todas estas secuencias serán después distorsionadas, ensuciadas, reunidas con documentos históricos de Pinochet y Allende con el audio cambiado, y finalmente liberadas en YouTube como un trailer de un minuto para difundir más la noticia del lanzamiento del libro. Con Ana nos reímos recordando su primera incursión en el video arte compartiendo pantalla conmigo para un trabajo perdido en la U, luego Ana se ríe viendo a Baradit deslizarse recordando sus tiempos de tai chi, tanto que tenemos que caminar a la esquina para que Raúl haga su toma tranquilo. Hablamos sobre el artículo donde Forn, el escritor argentino, mencionó a un chilenito de veintipocos años que escribía la novela Synco y citaba un pasaje para probar que era un bastardo de Bolaño. Hablamos del tipo de recepción que podría tener su novela, del diálogo que yo echo de menos en este círculo cultural obsesionado por la figura del literato más que por la literatura misma, de la serie Los Ochenta, de la próxima venida del Comandante Adama (el actor Edward James Olmos) al festival de cine de Viña.

Cuando por fin estamos listos, le prometo a Jorge escribir una crónica sobre esta mañana. Una crónica imperfecta, porque hace tiempo que no escribo crónicas y que mi voz se pierde entre muchas cosas. ¿Y es tan terrible si algo que haces no sale perfecto? Obvio que no, me digo, pero viendo llegar a Ana y Raúl con la tarea hecha, acalorados y esbeltos, lo entiendo un poco mejor. Y pienso en la película que Raúl planea, las entrevistas que hace Ana con su videocam en un cuarto blanco, las nuevas creaciones que esperan a Baradit después del paréntesis de Synco, y saco una conclusión sentida: la vida no es larga. La vida es breve, mucho más de lo que pensamos. Ana se saca la blusa y pone los ojos de risa que son su marca registrada, Raúl y Bárbara se abrazan, Baradit y yo nos levantamos del pasto donde recibíamos el tibio sol de Ñuñoa, el ojo del huracán desde donde asomarse a la tormenta y luego volver a la quietud. Tomamos el ascensor y con Ana pensamos lo mismo: ojalá pudiéramos ver el puto trailer ahora mismo. Ojalá el futuro llegara ahora mismo, sucio y lleno de risa, sin la inmaculada perfección de las cosas en potencia que nunca llegan a su fin.

P.S: Lo que importa: Sigan el BLOG de Baradit, el grupo en Facebook para Synco, y el canal en YouTube para los trailers.

3 comentarios:

A las 26 de octubre de 2008 10:05 PM , Blogger Karenvon ha dicho...

Que bueno volver a leerte amigo...y Baradit te viene diciendo que escribas del año pasado...este niño con tanto talento y tan poca motivación para hacer lo que mejor sabe...

Ahora esperamos tu tesis y tu novela

;o) ya sabes de aquí a unas semanas más avance de tesis

P.D: lo olvidaba también esperamos la profundización en el desarrollo de arquitectura de la información para que cuando venga una segunda oportunidad estés listo, confiado y seguro

Un abrazo, Kare

 
A las 5 de noviembre de 2008 08:13 PM , Blogger Carlos Andueza ha dicho...

Me identifiqué con esta frase, pues me considero uno de ellos, en serio:

"...los delirios multiculturales y artísticamente incorrectos de Baradit han golpeado e inspirado a pendejos afines a esta época..."

Saludos.

 
A las 11 de noviembre de 2008 01:05 PM , Blogger Dr. Chapatín ha dicho...

No se resista, señor M., el futuro se le escapa por los ojos, puedo ver las llamaradas.
Épico, civilizado (r), multimedial.
Suyo,

 

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