domingo 3 de agosto de 2008

En Chile no pasa nada

La frase viene de una conversación con mi amigo Baradit, y habla de la industria cultural. Lo dijimos recordando la recepción crítica que tuvo el libro Caja Negra, de Álvaro Bisama, que encontré uno de los mejores y más arriesgados libros chilenos recientes. No es que haya leído mucho de autores nacionales, pero a cada vuelta que me doy ante alguno que parece que podría ser bueno, cuesta encontrar algo nuevo/valiente/bueno.

La crítica a Caja Negra fue atroz no por negativa ni por escasa, sino porque no comprendían nada, no querían comprender. Se quedaban en un naftalinoso "qué vanguardista es deconstruir la novela", como si el aporte del libro fuera tener capítulos aparentemente inconexos. Qué bueno, qué raro que se hagan novelas ashí locash, etcétera.

Algo parecido ocurre con la recepción crítica a la obra de Diego Ramírez, poeta y autor de libros increíbles como "El baile de los niños", aunque su caso no ha sido tan extremo como el de Bisama. Al hablar de él siempre se menciona la censura, la diferencia que marca la homosexualidad de su autor, más lugares comunes sobre la diferencia y la majadera lectura de la resistencia micropolítica (o microresistencia política, as you like it).

Todo eso en un escenario donde el snobismo, que casi por definición es inextinguible, tiene tanta fuerza que logra gritar más fuerte que los pedazos de realidad en medio de todo. Se alaba lo multidisciplinario sin exigencias, lo veloz sin sustancia, el grito sin desgarro, el dolor sin razón de ser, la censura de la alegría sin vergüenza, la inocencia artificial y el trabajo fuerte, concienzudo, de la figura siniestra del gestor cultural. Y así nos va: hay artistas que se nos van, artistas que se nos mueren de hambre o de desidia o de formularios en las ciudades.

Tenemos dos opciones: irnos a un país extranjero o irnos a la playa, con un notebook con buena banda ancha, para estar más en contacto con una escena real, rica en contenidos, en riesgos y también en éxitos. Porque el endiosamiento del fracaso nos tiene realmente hasta la coronilla. Niños bellos, recuerden a Víctor Jara diciendo con sus propias palabras lo que Borges siempre decía: "Canto que ha sido valiente / siempre será canción nueva".

4 comentarios:

A las 4 de agosto de 2008 04:24 PM , Blogger Marcelo Munch ha dicho...

La industria cultural no es Chile
la TV no es Chile
la prensa no es Chile
el discurso no es Chile
la crítica no es Chile
el fondart no es Chile
la Paulina Urrutia no es Chile
el fracaso no es Chile
virarse con el notebook no es Chile
y un país extranjero tampoco

yo soy Chile,
y no me conformo.

Saludos sinceros, tenemos rabia por montones, y unas piedras negras avalan nuestro criterio.

 
A las 4 de agosto de 2008 04:58 PM , Blogger Marcelo Munch ha dicho...

Y tú Gabriel también puedes decir yo.

 
A las 23 de agosto de 2008 03:47 PM , Blogger Dr. Chapatín ha dicho...

Hay otra opición: comprar tortugas.
No lo olvide.
Suyo,

 
A las 28 de agosto de 2008 03:51 AM , Blogger Juan ha dicho...

La mejilla de zurita si.

 

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